Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 1)

 


Arte y eutonía
Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 1)

«Lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir» reza la poética frase de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Esta envoltura que nos define no es una coraza rígida ni un aislamiento opaco, sino la conexión directa al sistema nervioso. Se trata del lienzo neurovegetativo donde se inscriben nuestras vivencias y se regula el tono vital.

La piel en eutonía
En eutonía, la exploración consciente del manto dérmico constituye uno de sus principios esenciales. Por medio del toque, los roces, la presión recorremos la periferia de nuestro cuerpo. Esos recorridos sensibles aportan información acerca de nosotros mismos y del entorno descubriendo temperaturas, texturas, sensaciones de ternura, protección, sensualidad y también cicatrices o dolor.

Puente entre piel y cerebro
Siendo la superficie cutánea no solo una envoltura protectora, sino la extensión periférica del propio cerebro, en la práctica de eutonía, el tacto consciente estimula los receptores de la piel regulando el tono muscular a través del sistema nervioso. Esto se traduce en calma, alivio de tensiones, disponibilidad corporal, tono óptimo. El origen embriológico común entre piel y sistema nervioso da sustento científico a esta regulación.

Mirar desde el cuerpo
Les propongo un acercamiento a este principio de la eutonía a través de de algunas obras de arte plástico. Mi invitación está por fuera de los cánones tradicionales de la historia del arte o lo académico. Simplemente soy una «disfrutadora» del arte, que busca ofrecer una mirada eutónica de algunas creaciones que me conmueven.
En las próximas entregas, iniciaremos este viaje analizando tres obras plásticas que dialogan directamente con nuestra piel: el grupo escultórico Psique reanimada por el beso del amor o El beso (1793), de Antonio Canova (1757-1822); la pintura surrealista Desvísteme (1990) de Samy Charnine y el lienzo de Jusepe de Ribera (1591-1652) Alegoría del tacto (c. 1615-16).

Ficha de la obra:
Título: Las manos (2000),
Autor: de Massimo Clerici 
Inspiración: monumento en homenaje a los caídos en servicio