Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 1)
Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 2)
Arte y eutonía
Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 2)
La piel del mármol, la piel que habito: Eros y Psique
«He llegado a la conclusión de que las cicatrices enseñan; las caricias, también.» Mario Benedetti, (2003), El porvenir de mi pasado.
Suavidad, delicadeza, sensualidad, que se sienten en la propia piel, emergen de la piedra pulida con sutileza y refinamiento, por Antonio Canova (1757-1822) en el grupo escultórico Psique reanimada por el beso del amor (1793).
Este escultor pulía el mármol durante semanas con piedra volcánica, sometía las esculturas a baños de cal y ácido, y finalmente las enceraba para obtener un aspecto aterciopelado, logrando una textura translúcida, casi de porcelana o carne real.
Piedra viva
Al contemplarla, transmite la sensación del tacto, el contacto y las caricias que cubren la piel de los amantes. Canova logra que el mármol frío devuelva la calidez y suavidad de un abrazo amoroso, un cuidado respetuoso. Además, consigue que la piedra inmóvil sea dinámica, insinuando el movimiento de los roces que desdibujan los límites individuales para crear una tercera superficie compartida.
La piel del observador puede experimentar el registro de una contención pacífica, un toque que apacigua y da límite al cuerpo físico actuando como frontera, sostén y a la vez, vincularidad.
La magnificencia de este artista plasma la entrada a la dimensión de la regulación del tono a través de la cobertura dérmica.
El despertar del alma a través del contacto
Esta regulación encarna perfectamente en el mito de Eros y Psique que la obra representa: Psique (el alma) despierta de un sueño infernal provocado por un vapor narcótico del Inframundo gracias al beso de Eros (el impulso vital).
Es quizás una de las más bellas historias de amor de la mitología: une a Psique, que simboliza el alma humana, con Eros que representa el impulso vital, el deseo y la pasión del amor. Su enlace sugiere que el alma humana necesita del amor para encontrar su sentido más alto.
Ficha de la obra:
Título: Psique reanimada por el beso del amor o El beso (1793).
Autor: Antonio Canova (1757-1822).
Inspiración: El mito de Eros y Psique, inmortalizado por Apuleyo en Las Metamorfosis.
Ubicación: Museo del Louvre, París.
Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 3)
Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 3)
Portal al paisaje interior: Desvísteme
La piel es frontera que protege y manto que comunica. En esta pintura la piel se muestra no como muro infranqueable sino como membrana permeable que puede abrirse. Por los resquicios de la apertura deja descubrir un paisaje interior. No una anatomía sangrienta sino un lugar para habitar. Los matices claros y sutiles del «adentro» contrastan con el ocre oscuro del «afuera»; ofrecen una invitación a atreverse a sumergirse en la intimidad.
Develar lo oculto
Este juego surrealista, influenciado por el psicoanálisis freudiano, —donde «abrir un cierre» simboliza el acceso al inconsciente—, se transforma desde la eutonía en metáfora del tacto consciente: a través de la piel se estrena la posibilidad de adentrarse en rincones íntimos. Allí nos confrontamos con la soledad, el silencio, la fragilidad y también las fortalezas. El desafío de encontrarse auténticamente con uno mismo.
En una interpretación personal, el cierre ubicado sobre el eje de la columna vertebral me evoca el nexo biológico entre el sistema nervioso y la epidermis plasmando en la imagen el acceso directo a la regulación profunda que ocurre mediante el tacto consciente.
Sensualidad y contacto
La presencia de otro liberando lo encerrado (insinuado con la mano que mueve el cierre) añade una carga de erotismo, vulnerabilidad y confianza. En clave eutónica, es desarrollar el contacto consciente con otros seres por medio de la piel y traspasar su límite.
Ficha de la obra:
Título: Desvísteme (1990)
Autor: Samy Charnine (nac. 1967).
Inspiración: Este artista contemporáneo surrealista adpta un estilo cercano a René Magritte.
Ubicación: Colección virtual. Surrealism Website
Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 4)
Principio de conciencia de piel en el arte (Parte 4)
Las manos, ventanas al mundo
Jusepe de Ribera capta magistralmente la percepción háptica en su Alegoría del tacto. Sentado ante una mesa de madera, un hombre ciego explora con sus manos una cabeza tallada, mientras a su lado descansa una pintura que pasa inadvertida, Esta escena es el concepto vivo de la háptica: el tacto activo que proporciona información acerca de los objetos combinando el componente táctil y el cinestésico (movimiento y peso).
Ribera con su característico virtuosismo tenebrista, empleó la pintura para crear efectos de textura y peso. Desde lo visual, la obra apela al sentido del tacto e invita al espectador que se detiene en la observación a presagiar los contornos suaves de la escultura bajo la yema de sus propios dedos, activando la memoria de texturas, formas y relieves que guarda nuestra piel.
El arte se vive en el cuerpo (Conclusión de la serie)
Mármol que palpita, lienzos que descorren portales en la espalda y manos ciegas que ven el mundo. El arte no queda solo en la mirada. El arte se vive en el cuerpo. Esa fue la invitación a través de nuestras cuatro entregas. Allí resuena el eco de la eutonía: su camino se insinúa recorrido o intuido por los artistas… aquellos que nos susurran con sus creaciones la necesidad de volver a habitar la frontera de nuestra piel, recobrar la caricia que regula y recordar que el cuerpo es esa obra sagrada donde la vida se despliega.
Ficha de la obra:
Título: Alegoría del tacto (c. 1615-16)
Autor: Jusepe de Ribera (1591-1652)
Ubicación: Norton Simon Museum, Pasadena, California, Estados Unidos.







